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Sant Jordi y Sant Francesc, los dos bellos pueblos del sur de Sant Josep

By 20 Julio, 2015 No Comments

Pasear por el municipio de Sant Josep es la mejor manera que tenemos para conocer más a fondo toda la belleza y el encanto que esconde esta parte de la isla. Es por eso que hoy vamos a dedicarle unos párrafos a los dos pueblos que acabarán por completar el mapa del municipio.

Platja d'en Bossa
Platja d'en Bossa
Platja d'en Bossa
Platja d'en Bossa
   

Sant Jordi de ses Salines es el pueblo con mayor población del municipio de Sant Josep, probablemente porque en sus inmediaciones se concentra uno de los núcleos turísticos más grandes de la isla: Platja d’en Bossa, que forma parte también del territorio de Sant Jordi. Esta cantidad de población se traduce en otro tipo de paisaje distinto a los demás pueblos que te hemos mostrado, donde se agolpan muchas más casas cerca del centro del pueblo, aunque allí sigue predominando el blanco impoluto tradicional que encala las paredes de las casas y la belleza especial del campo ibicenco que rodea esta población.

Sant Jordi es un lugar de vida muy ajetreada, pues encontrarás multitud de restaurantes y tiendas que se concentran especialmente en la zona de carretera conocida como Can Bellotera y en el propio centro del pueblo, un lugar estupendo donde cenar, ya que existen propuestas muy variadas. Asimismo, está claro que para propuestas variadas también tenemos Platja d’en Bossa, donde podrás encontrar una oferta en restauración muy interesante y además maravillarte con las vistas junto al mar.

Sant Jordi
Sant Jordi
Sant Jordi
Sant Jordi
Sant Jordi
Sant Jordi
   

No obstante, el protagonismo de Sant Jordi reside en la belleza de su iglesia fortificada que data del siglo XV. Esta iglesia surgió en respuesta a las necesidades espirituales de los trabajadores de la salinera que se sitúa junto al pueblo, pero en la época en que fue construida, había continuos ataques y saqueos corsarios que aterrorizaban a la población. Es por eso que este lugar también fue refugio para todos los trabajadores ante una posible incursión pirata.

La iglesia de Sant Jordi está construida con muros oblicuos y almenas que coronan la parte superior y que le dan ese toque de fortaleza medieval tan característico. Solo cuatro iglesias de la isla están construidas con la misma intención de proteger y esta es una de ellas. Además, como siempre, el blanco es el color protagonista de su fachada y algunas palmeras y flores decoran el precioso patio que la acompaña, un lugar perfecto para tomar las mejores instantáneas del pueblo. Si además quieres disfrutar de todo el esplendor de esta parroquia, no olvides pasarte por allí el 23 de abril, fiesta del patrón que da nombre al pueblo y que viene cargada de actividades y eventos donde seguro que no faltará la exhibición tradicional del baile payés.

Otro lugar interesante donde conocer mejor el folclore de la isla es el Pou Roig, un emblemático lugar muy próximo a Sant Jordi donde se celebraba el final de la cosecha y se le rendía culto al agua, preciado tesoro del campo ibicenco. Aquí podrás disfrutar de una auténtica “xacota pagesa” (fiesta popular con bailes y comida típica) el día 9 de agosto, puesto que las agrupaciones folclóricas han intentado recuperar desde hace años las antiguas tradiciones para que no caigan en el olvido.

 

SANT JORDI DE SES SALINES

Sant Francesc
Sant Francesc
Sant Francesc
Sant Francesc
Ses Salines
Ses Salines
   

Continuando con nuestro paseo por la zona, nos acercaremos a la vecina parroquia de Sant Francesc de s’Estany, un pequeño núcleo a escasos 2 km de Sant Jordi en dirección sur hacia el Parque Natural de ses Salines. Si vas camino de las playas de esta zona puede que este rinconcito pase desapercibido, pues esta excepcional iglesia carece de población alguna que la acompañe, a diferencia de las demás iglesias de la isla. Solo existen un par de establecimientos donde hacer un alto para tomar una copa mientras disfrutas de la bella puesta de sol que se oculta tras los estanques de la salinera.

 

La iglesia de Sant Francesc fue construida en el siglo XVIII con la intención de satisfacer las necesidades religiosas de los trabajadores de la salinera y para que no tuvieran que desplazarse lejos de su lugar de trabajo. Esto ocurre también con la capilla de la Revista, construida en la misma época en un pequeño núcleo de casas de los salineros situado junto a la playa des Cavallet. Visitar la iglesia de Sant Francesc es todo un espectáculo para la vista, ya que se ubica al borde de los estanques de las salinas desde donde se pueden contemplar las distintas aves migratorias que hacen parada en la isla y tiene unas vistas hacia poniente increíbles. También encontrarás el monumento dedicado a los trabajadores de las salinas, obra del reconocido artista local Pedro Hormigo. Si deseas visitar el interior de esta pequeña iglesia, todos los domingos está abierta al público durante el servicio religioso, y si además quieres disfrutar de su modesta fiesta patronal, se celebra cada año el día 2 de abril en honor a Sant Francesc.

 

Por lo tanto, si quieres deleitarte con lo mejor de los pueblos del sur de la isla, solo debes acercarte a esta zona y dejarte llevar por las mágicas vistas del Parque Natural de ses Salines. En ambos pueblos encontrarás la esencia ibicenca tradicional que se respira en la arquitectura y en la manera de ser de sus gentes. Son pueblos llenos de encanto que están esperando con ansia tu visita.

 

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