Enclavado en un lugar conocido como sa Mola de sa Caleta (una península plana entre la playa des Codolar y el monte des Jondal), este poblado de la época fenicia fue excavado entre los años finales de la década del ochenta y principios de los noventa. Fue fundado a mediados del siglo VII a.C. por fenicios buscadores de metales que procedían del sur de la península ibérica para, posteriormente, abandonarlo cincuenta años más tarde para fundar una nueva ciudad en un lugar muy adecuado: la bahía de Eivissa. La ciudad de Dalt Vila todavía existe 2600 años después.

El poblado en su origen tenía una extensión aproximada de cuatro hectáreas; era un urbanismo de tipo arcaico compuesto por un gran número de unidades arquitectónicas, el conjunto del cual configuraba una trama, en algunas ocasiones irregular y, en otras, apuntando una línea de arquitectura más planificada. Uno de los varios sectores que lo componen y en el cual convencionalmente se divide el conjunto es el denominado valle sur; se compone de ocho unidades construidas que ofrecen una clara idea de la diversidad de concepciones arquitectónicas que coexistían: de una única estancia, otras tres yuxtapuestas o alineadas longitudinalmente. Otras, en cambio, presentan dos. Especialmente una de ellas tiene siete habitaciones distintas en el interior de una planta casi rectangular. Entre todas estas estructuras arquitectónicas hay callejones estrechos y pequeñas plazas irregulares; una de ellas conserva la plataforma de un horno comunal de pan. El barrio central, el portuario y el noroeste se encuentran bastante deteriorados.

 

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